El pasado
viernes 11 de Noviembre, Sara Molpeces Arnaíz habló en las XV
Jornadas de la Asociación Castellano – Leonesa de Salud Mental en Valladolid,
su charla llevaba por título “El sujeto fragmentario y la cultura del
espejo”. Sara es profesora de la Universidad de Valladolid. Departamento de
Literatura. Facultad de Filosofía y Letras. En concreto imparte la asignatura
de Literatura Comparada.
Si os hacéis la misma
pregunta que yo, aquí os dejo lo que he encontrado en la web sobre ¿Qué
es la literatura comparada? La Literatura
comparada se ocupa de las realidades literarias de distintas regiones como
manifestaciones análogas de un mismo fenómeno cultural, razón por la cual cabe
afirmar que pone de manifiesto el fondo compartido subyacente a las diversas
realizaciones así como los vínculos o relaciones establecibles entre las mismas. En este sentido, su objeto es universalista y, por tanto, evidentemente plurinacional (por su atención a literaturas
diversas; también disciplinas) o de perspectiva supranacional (por cuanto indaga aspectos o
elementos que trascienden lo particular). Así, pues, los problemas que aborda
derivan de esa universalidad: relaciones bien de
facto o bien por analogía, ya
relativas a asuntos tematológicos, poetológicos, genológicos o de cualquier
otra índole según artes y disciplinas. Ciertamente,
la Literatura comparada no sólo se interesa por la comparación dentro del
ámbito literario, sino que también se aplica al estudio de las relaciones entre
las literaturas y otros diversos campos, disciplinas y artes y religiones o
creencias, así eminentemente artes plásticas, música, filosofía, historia,
mitología, o ciencias sociales (v.gr., ciencia política, economía, sociología),
e incluso ciencias experimentales, etc.
Su exposición
sobre “El
sujeto fragmentario y la cultura del espejo” me pareció muy interesante y por
eso hago este post con un resumen sobre lo que compartió con nosotros:
Todo lo que produce una
sociedad lo refleja. Ya sea en la literatura, en el cine, arte, videojuegos,
etc. Así Sara contaba cómo ha notado un cambio en la juventud actual a través
de sus alumnos. Cuando llegan a su asignatura, el primer trabajo
que les encomienda es un “trabajo libre”, “sobre cualquier libro que les guste”
o sino es un libro cualquier serie, película, música, etc., y observa como de
hace un tiempo a esta parte los jóvenes le dicen “no sé”, ¡¡no saben lo que les
gusta!!, ¿no leen, no ven cine, no escuchan música? ... y lo que es más preocupante ... esto tiene que ver con
los individuos que van a ser para el resto de su vida. Los alumnos son
fragmentarios. El problema de la fragmentación es a partir de lo que se compone
el sistema actual, la cultura de espejos para evadirnos y escapar del YO.
Descubrió que muchos de sus
alumnos han leído un libro titulado “Lolito”, de Ben Brooks, este autor con tan
solo 22 años ya ha escrito tres novelas. Es un cambio en la sociedad, la
literatura juvenil ha cambiado, antes los libros para adolescentes los escribían
adultos de mayor edad hablando sobre adolescentes, ahora los adolescentes
hablan en primera persona. Los alumnos de Sara comentan que les gusta esta
novela “porque es real, se ven reflejados
en ella”. Lolito trata la historia de un chicho abúlico, sin deseos
vitales, aburrido de todo, porque ha tenido y tiene acceso a todo desde que
nació, y cuando se dice todo, es todo, cualquier práctica sexual por rara rara
que sea. El adolescente ya no está hipersexualizado, está aburrido del sexo, y
es más tiene profundos deseos de morir, piensa que ya no le queda nada por
hacer, el todo les lleva a la nada. Además este chico, se relaciona con el
mundo a través de la tecnología, si quiere conocer a una persona, la busca en
google para conocer todas sus interacciones. Sus relaciones son virtuales, le
divierte más chatear, ver videos en YouTube de matanzas o pornográficas, si
queda con amigas es para observar estos videos cada uno desde su casa. No hay
amistades reales, de cara a cara, cada día simula nuevas identidades, a través de
videojuegos, juegos de rol, chats porno donde se convierte en un hombre maduro
que tiene sexo cibernético con mujeres mayores… cuando piensa sobre sí mismo,
piensa en imágenes de otros, si intenta entenderse es en imágenes visuales, ya no son narrativas sobre uno mismo sino imágenes. El
problema es ir de simulacro en simulacro, no hay sí mismo del que hablar, está
dentro de otra persona siempre. ¿No hay un yo seguro al que volver, un yo que
permanece a través del flujo de experiencias?, lo cual da como resultado no ser
capaz de gestionar sus propias emociones. Así no hay narrativa propia, el yo
no tiene experiencia de unidad, y evitamos estar solos con ese YO desconocido.
¿Qué pasa cuando los humanos
reales son solo simulacros? Sara también habló sobre la
serie televisiva, Black Mirror, en concreto del episodio “Ahora mismo vuelvo”. En este capítulo se narra como una pareja
vive el fallecimiento del otro miembro, y para llenar este vacío compra un
robot muy real que tiene vida a través de toda la información volcada durante
su historia de vida en las redes sociales. Y al principio funciona y parece
real, pero después de un tiempo deja de serlo…
Si
yo no sé lo que siento, no puedo saber lo que siente el otro. Además
no puedo analizar la información que recibo, no saben qué hacer con esa información,
no producen contenidos propios, análisis propios. Antes los jóvenes sabían lo
que les gustaba, tenían intereses, ahora Sara ve que no es así. Ahora se llenan
los silencios, no tienen espacios mentales para reflexionar, no saben qué hacer
con su información ni con la que reciben. Es un narcisismo absoluto, la
identidad se forma a través de las imágenes que se colocan en Facebook, siendo
fragmentos de la experiencia. Este comportamiento influido por la tecnología no
solo se da en los más jóvenes, sino que también en adultos.
Asombra como el lenguaje
tiene tanto poder.
El otro día me sorprendió algo que contaba @IkerJiménez, como un libro puede
influir tanto en la sociedad, por ejemplo el caso de @StephenKing, donde sus
libros como “It” y la moda actual de
los payasos, o un estudio que hay sobre cuando apareció el miedo a los payasos
que se relaciona con su libro, o incluso como tras la Masacre de la Escuela
Secundaria de Columbine, @StephenKing pidió disculpas por haber escrito su
libro “maldito”: “The Rage” y pidió que se retirase de la venta, libro donde
narraba precisamente como un adolescente lleno de ira asesinaba en su instituto
a compañeros y profesores.
Desde la perspectiva
contextual-funcional, donde vemos como la juventud hoy en día crece escapando, sin entrenar la función de regulación, sin saber cómo volver al –aquí y al ahora-, donde además todo es inmediato, no se educa en
esperar, en no tener algo inmediatamente, con acceso ilimitado a todo, continuamente la tecnología despega
del presente, nos pasamos la vida escapando de nosotros mismos, de nuestras
emociones y pensamientos, para buscar el bienestar, el ideal perfecto que vemos
en los medios de comunicación, el “feeldgoorismo”, la cultura de la “buena
imagen”, de sentirse bien a toda costa, de “pensar siempre en positivo”, de
censurar todo lo que produce malestar y dolor, pero no estamos hechos para eso,
@KellyWilson te diría “el ser humano no es ese tipo de mono”. (Aunque Kelly también dice que vivir su vida a través de facebook le hace ser mejor persona -porque ayuda a cuidarse más-). No podemos controlar el sufrimiento, no se
puede ser feliz permanentemente, no estamos hechos para tener la felicidad
amarrada de continuo! Y por otra parte, existe una carencia de valores, de líneas
vitales. Enseñemos desde pequeños a estar en el mundo, aprovechando cada presente
para hacer algo con sentido.
Thích Nhất Hạnh
cuenta “Dicen que los budistas somos unos
tipos aburridos y que no sabemos disfrutar de las cosas, no es verdad,
disfrutamos mucho de un helado de chocolate mientras lo estamos comiendo, lo
que no hacemos es ponernos a llorar cuando se termina”

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